Meta descripción (160 car.): Lo que más paraliza a las emprendedoras no es la falta de ideas, es el exceso. Entrevista a Susana Carrillo sobre estructura, negocios funcionales y contexto.
Frase clave SEO (Yoast): negocio funcional
Categoría: Emprendimiento
Etiquetas: estructura de negocio, negocios funcionales, mentalidad emprendedora, mujeres emprendedoras, propuesta de valor, emprender en España
Enlace al episodio: https://www.youtube.com/watch?v=YXjYqvRO-Zo
No es la falta de ideas lo que nos paraliza, es el exceso
🎧 Si eres más de escuchar, aquí tienes el episodio completo de mi entrevista a Susana Carrillo, arquitecta de verdad y también arquitecta de negocios funcionales.
Tengo la teoría de que una de las cosas que más nos paraliza como emprendedoras no es la falta de ideas, es exactamente lo contrario: el exceso. Demasiadas ideas, demasiadas posibilidades, demasiados caminos que parecen igual de válidos, y entonces no avanzamos en ninguno. Mientras tanto, el negocio sigue sin tener estructura, sin claridad, sin un sistema que funcione cuando tú no estás.
Susana tiene un talento muy concreto: convertir el caos de ideas en algo que se puede construir y que aguanta el peso del tiempo. Si tienes un negocio con mucho potencial pero sientes que siempre estás improvisando, este episodio es para ti.
De heredar una constructora en Venezuela a levantar un grupo de empresas en España
Susana emigró de Venezuela hace 11 años. Estudió arquitectura allí, terminó la carrera en Italia, hizo un máster en sostenibilidad y aterrizó en España a finales de 2017. Como muchas familias venezolanas, salió del país con una maleta y todo lo demás “encerrado allá con llave”.
Los primeros años trabajó para otros como jefa de obra mientras montaba su propia empresa en paralelo. El 2020 fue un caos por la pandemia. En 2021 estuvieron a punto de cerrar. Fue en 2022 cuando decidió jugárselo todo:
“Con este proyecto y esta obra yo puedo sobrevivir un año. Vamos a darme este año para intentarlo, que lo peor que puede pasar es que tenga que buscar trabajo otra vez.”
Hoy es un grupo de empresas: constructora, arquitectura, licencias, asesoría para emprendedores y hasta una carpintería.
Cómo nació la parte de “negocios funcionales”
Susana se dio cuenta de que sus clientes la contrataban no solo por el proyecto arquitectónico, sino por sentarse a hablar con ella sobre su idea de negocio.
“Yo les decía: ¿y por qué no haces esto así? ¿Por qué mejor esto no de esta manera? Eso fue algo muy orgánico que se empezó a dar, que ni yo misma me di cuenta.”
Un amigo periodista la invitó a ser mentora de un concurso de emprendimiento. Al final, los comentarios de los participantes fueron unánimes: querían que Susana siguiera acompañándolos. Ahí entendió que ese “10% más” que aportaba (una idea que también le escuchó a Marie Forleo) podía convertirse en algo más que un hobby.
El crecimiento 100% orgánico, y por qué no le importa
Susana probó de todo a nivel de marketing: ads, eventos, patrocinios. Pero lo que de verdad le ha funcionado es el boca a boca.
“El crecimiento nuestro es 100% orgánico. Es gente que habla bien de nosotros porque ya ha trabajado con nosotros. Eso es lo que me funciona.”
Y hay una razón de fondo: su sector no es de compra impulsiva. Nadie contrata una reforma como quien compra algo por 20 euros en Instagram. El ciclo de decisión es largo, a veces de años, así que el boca a boca templado (con confianza ya construida) vale más que cualquier campaña.
Cumplir plazos: la reputación que sostiene el negocio
Uno de los puntos más prácticos de la charla: en construcción, “lo peor de las obras no es cuando empiezan, es saber cuándo acaban”. Susana explica su truco:
“Si yo sé que voy a tardar dos meses, a ti te digo tres. Si me tardo dos semanas más, tú no te vas a enterar y te entrego dos semanas antes.”
Honestidad y planificación, no perfección. Porque los errores van a pasar:
“Lo importante no es que te equivoques, es cómo resuelves esa equivocación. Es dar la cara y decir: me equivoqué, vamos a solucionar esto.”
Qué es (de verdad) un negocio funcional
Aquí Susana es tajante, y con razón:
“Cuando hablamos de funcionalidad, es que si un negocio no es rentable, no es negocio, es un hobby. Muchas veces el emprendedor tiende a confundir los dos conceptos.”
Está bien no ganar dinero al principio (ella misma pasó cuatro años sin cobrar nada del negocio, mientras tenía otro trabajo). El problema es cuando eso se convierte en la norma permanente: hacer algo “porque te gusta” durante años sin buscar nunca la manera de monetizarlo.
“¿Cuántos trajes de baño has vendido? Ninguno, pero yo sigo cosiendo. Entonces no tienes un negocio, no eres emprendedora.”
Contra la romantización del emprendimiento
Coincidimos en algo que las dos tenemos atragantado: la narrativa de “empecé con 3.000 euros en el banco y ahora facturo millones” esconde la parte incómoda.
“El ser emprendedor va más allá. No es un camino de rosas ni una película de Hollywood como nos han contado siempre. Tienes que vivir con un miedo eterno.”
Susana también desmonta el mito de que hay que estar dispuesto a perder 600.000 euros para “aprender de verdad”:
“Yo no tenía ese capital para perderlo. Mi plan A era mi único plan. Entonces no me podía equivocar y perder 600.000 euros. La pregunta es: si tienes 200 euros, ¿cómo los inviertes de la manera más inteligente?”
Las tres preguntas que hace a cada cliente
Cuando alguien le presenta una idea, Susana pregunta tres cosas: que le cuenten la idea, qué les hace diferentes (su propuesta de valor real, no un detalle estético) y cuál es el gap que están enfrentando ahora mismo.
“Una propuesta de valor no es que el vaso sea verde en vez de blanco. Es que la Coca-Cola salga frappé en vez de líquida en pleno verano. Eso sí es un valor diferencial.”
Y cuando una idea no tiene sentido, no se anda con rodeos:
“Yo prefiero decirte que ese modelo no sirve por esto, por esto y por esto. No como lo estás enfocando. Yo no tengo la verdad absoluta, pero te digo lo que pienso.”
Por qué fracasan la mayoría de negocios (y no es la idea)
“Toda idea es viable si la ejecuta la persona correcta, en el momento correcto y con el contexto adecuado. La mayor parte de las veces fracasan porque no conocen el mercado, no buscan el nicho, o quieren imitar un negocio que triunfó en un contexto histórico, social y económico completamente distinto.”
Incluso una idea brillante puede ser inviable simplemente por la legislación del país donde vives, algo que muchas veces ni se plantea antes de lanzarse.
Lo que me llevo de esta conversación
Compararte con otros negocios (sobre todo si tú eres madre y el otro negocio no lo es, o al revés) es una trampa. Nadie tiene tu mismo contexto, tu mismo capital inicial ni tu misma historia. La pregunta no es cuánto tardaste tú en algo que a otra persona le costó menos: es si tienes una estructura que aguante el peso del tiempo.
📍 Dónde encontrar a Susana:
- Instagram: / susanacarrillog
- Web: https://deltozo.com/
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¡Nos seguimos leyendo!
María
(María: no he encontrado un perfil verificado de Instagram, LinkedIn o web de Susana Carrillo para incluir en “dónde encontrarla”. Si me pasas el enlace, lo añado antes de publicar.)