Lo único que la IA no puede copiar o imitar es tu criterio
🎧 Si eres más de escuchar, aquí tienes el episodio completo, el último de la temporada.
Este es el último episodio de la temporada 6, una temporada en la que he vuelto a practicar esto de tener criterio propio. Porque la inteligencia artificial nos ayuda a mejorar sistemas, procesos, nos ayuda con la página en blanco, con tareas repetitivas, incluso puede escribir nuestro contenido y hacerlo muy bien, o esos emails que más pereza nos dan.
Pero la inteligencia artificial no puede copiar nuestro criterio. La experiencia adquirida es lo nuestro de toda la vida laboral, con los clientes, lo que hemos aprendido.
Este episodio no va de enseñarte mis prompts ni de cómo entrenar a la IA para crear mejores contenidos. Es una reflexión para que sigas entrenando tu criterio, tal y como hemos hecho durante todo el curso.
Mostrar a la persona detrás no significa convertirte tú en la marca
Hace un par de años leí una predicción de Jenna Kutcher que se me quedó grabada: ante el boom de la IA, la tendencia iba a ser mostrar la humanidad, que detrás de una empresa hay personas reales. Tiene toda la lógica: usamos la IA cada vez mejor, pero también nos está saliendo un séptimo sentido para detectar estructuras y contenidos que se parecen demasiado entre sí. Y no es casualidad que ahora mismo vivamos también un revival de lo analógico: el walkman, los bares sin móviles, la estética de los 80.
Estoy totalmente a favor de mostrar la persona detrás de una marca. Pero creo que en algún momento se malinterpretó, y mostrar a la persona se convirtió en confundir a la persona con la marca. Así que vengo a decirte esto: tu empresa no eres solo tú. No vendes por lo que desayunas, por el ocio que tienes o los restaurantes a los que vas. La confianza y la venta se generan por lo que sabes hacer bien, por tu experiencia.
La IA abrió una puerta y cerró otra
La IA nos ha abierto una puerta enorme: crear contenido casi al infinito. Una idea puede convertirse en contenido para toda la semana, para todas las redes, con un sistema que te lo monta. Fenomenal.
Pero mientras abríamos esa puerta, hemos ido cerrando la de las ideas propias. Ahora somos buenas entrenando prompts, enseñando a nuestra IA de cabecera a sonar como nosotras, a imitar nuestro tono y nuestras coletillas. En un evento reciente escuché a alguien decir que el objetivo había sido entrenar a la IA para que se convirtiera en su “second brain”. Y la pregunta que me hice, que nos hicimos las dos, fue: ¿y qué pasa con el primer cerebro?
“La IA puede imitar una voz, pero no puede tener nuestras ideas ni nuestra forma de mirar un problema.”
“Si por mí fuera, no crearía contenido nunca”
En otro evento de networking, una compañera dijo una frase que me hizo pensar: “si por mí fuera, no crearía contenido para redes nunca. Lo hago porque sé que beneficia a mi empresa.” Durante años yo defendí lo contrario: que mi comunicación era intrínseca a cómo me sentía en cada momento, a mi energía, a si estaba inspirada. Planificaba contenidos, y cuando llegaba el momento de publicarlos, los reescribía porque ya no me cuadraban. Una pérdida de tiempo enorme.
Después de escuchar a esa compañera, me hice una pregunta incómoda: si trabajara creando contenido para otra marca, ¿comunicaría más que para mí misma? La respuesta es sí, rotundamente. Si trabajara para otra marca, crearía contenido aunque ese día no estuviera inspirada, porque es un trabajo que hay que hacer, igual que mandar las facturas o pagar a proveedores. Y esos dos trabajos, mucho más aburridos, los hago sin excusas.
En redes, en cambio, siempre me dejo para lo último. He cumplido con los episodios del podcast y con la newsletter, pero no con las redes. Y no es por ego: es porque la comunicación de mis marcas depende demasiado de cómo me siento yo en cada momento. La solución teórica sería disociar a María de la marca. Todavía no la tengo del todo resuelta. Si la encuentro, seguramente me hago millonaria.
El criterio, no la herramienta, es lo que diferencia
La última reflexión la leí esta semana en la newsletter de Cristina C.: cuando producir contenido es más fácil que nunca, el criterio se vuelve más importante que nunca. La herramienta ya no diferencia a nadie: todas tenemos acceso a alguna IA. Pero sin criterio, ¿de qué sirve crear más? La IA no puede pensar por nosotras ni darnos la experiencia de lo que vendemos.
Con esto cierro la temporada, con tres ideas encima de la mesa:
- Lo que no se imita es el criterio.
- Mi comunicación es un trabajo que hago, no soy yo entera.
- El criterio es lo único que nos va a diferenciar ahora que las herramientas son accesibles para todo el mundo.
Lo que me llevo de esta temporada
Si me tomo en serio todo esto que he estado diciendo, llego a una conclusión incómoda: necesito hacerme la pregunta de qué necesito para sacar adelante una idea que llevo tiempo dándole vueltas en la cabeza. Me encantaría no llegar a diciembre con esa idea solo en la cabeza, sino con al menos un comienzo. Ya te iré contando.
El podcast hace una pausa de dos meses, pero el Email de los Miércoles sigue. Nos escuchamos en septiembre.
¿Te ha gustado el contenido y quieres más?
Te invito a recibir El Email de los Miércoles
Cada semana comparto ideas, audios, reflexiones y recursos para que comunicar tu negocio sea más fácil, más tuyo, más potente.
¡Nos seguimos leyendo!
María