Cuando no pasa nada grave, pero el cuerpo empieza a hablar
🎧 Si eres más de escuchar, aquí tienes el episodio completo de mi entrevista a Fabiola Pérez Olalde, comunicadora y mentora en procesos de transformación personal.
Hay momentos en los que no pasa nada grave, no hay una crisis enorme ni un drama evidente, pero el cuerpo empieza a hablar. Aparece el cansancio que no se va, la exigencia constante, la sensación de ir en automático. Y aunque desde fuera todo está bien, por dentro algo no termina de encajar.
Hace un par de meses estuve en la presentación del estudio Consumer Trends 2026 de Zorraquino, y una de las primeras tendencias que contaron me impactó: la llaman intentional slowness. El autocuidado más intencional, donde el descanso y el no hacer nada suben de nivel. En este mundo emprendedor, donde nos persigue el hacer, hacer y ser más productivas, me pareció un temazo.
Así que invité a Fabiola a hablar de todo esto: de qué pasa cuando vivimos desde la exigencia, de cómo incluso el autocuidado puede convertirse en otra tarea más, y de qué significa de verdad escucharnos sin culpa.
De la sobreexigencia a la fibromialgia: la historia de Fabiola
Fabiola cuenta que desde niña fue una persona de extremada responsabilidad, que evitaba conflictos y buscaba siempre la paz. Esa tendencia se fue llenando de estrés y tensión hasta convertirse en perfeccionismo: quería que sus hijos tuvieran todo, que no les faltara nada, que no sufrieran.
“Era una sobreexigencia tan grande que me enfermé.”
El diagnóstico fue fibromialgia. Y en ese momento, en un baño, pidió diez años más de vida para poder ver crecer a sus hijos. Fue la señal que necesitaba para empezar un proceso de transformación real: cambió su alimentación, empezó a hacer ejercicio, buscó ayuda psicológica.
“Ahí me di cuenta que no tenía que ser perfecta, sencillamente tenía que ser auténtica y darme la oportunidad de fallar, de equivocarme, de ser juzgada.”
El lado oscuro de “mejorar tu versión”
El estudio de Zorraquino habla de ir intencionalmente más despacio como tendencia luminosa. Pero tiene una cara B: la presión por sentir que tienes que estar en mejora continua constantemente, incluso cuando esa mejora se disfraza de bienestar.
Le pregunté a Fabiola cómo evitar caer en esa trampa sin dejar de crecer, y su respuesta fue directa:
“No es que la vida sea fácil. La vida es compleja, el universo cada día va más rudo. Es muy importante que busquemos reconectar con lo que es realmente la esencia del ser humano.”
Practicar el “aquí y ahora” (con ejemplos muy concretos)
Fabiola lleva años meditando, y explica que tenemos dos mentes: una analítica, que racionaliza lo que “deberíamos” hacer, y una reactiva, que responde por impulso. Cuando no entrenamos esa mente como quien va al gimnasio, los pensamientos intrusivos nos abruman.
Su truco más práctico: anotarlo todo.
“El anotar es como sacarlo de tu cabeza y ponerlo en el papel. Ya sabes que vas a ir a tu agenda y eso va a estar ahí, y no se te va a olvidar.”
Cada noche revisa su agenda, tacha lo hecho, y practica una meditación guiada corta (10-11 minutos) antes incluso de coger el móvil. También lleva una agenda de gratitud: tres cosas por las que agradecer cada mañana, además de anotar por qué ha sido “poderosa” ese día, algo que rara vez nos permitimos decirnos.
Un tip para saber cuándo revisarte:
“Cuando lo que haces todos los días te empieza a molestar y te pone de mal humor, es hora de que te revises. ¿Qué estás haciendo? ¿Qué te está haciendo caer, no tener tu mejor energía?”
El orden físico también es orden mental
Hay algo en lo que coincidimos las dos: el desorden a nuestro alrededor nos resta energía. Fabiola deja la ropa de deporte lista la noche anterior, anota hasta la tarea más pequeña (“medicina en la farmacia”) y usa su propio escritorio, en medio del salón, como centro de operaciones para toda la familia.
“Cuando ves el desorden, te resta energía, te resta capacidad de estar en un buen estado de ánimo emocional.”
Autenticidad, no perfección
Uno de los momentos más honestos de la charla fue cuando Fabiola habló de sus propias limitaciones: no sabe nadar bien, no es buena bailando, y sufre pánico escénico aunque nadie lo note desde fuera.
“No vayas a buscar eso con lo que tú no tienes una habilidad. Busca eso que te haga vibrar y que te haga sentir, y busca ser honesta contigo misma, pero sobre todo auténtica.”
Y sobre el amor propio, algo que se repite mucho pero rara vez se explica:
“Amor propio es cualquier situación que tú hagas para ti que te haga sentir bien. No hacerte cargo de algo porque otro no quiere que tú lo hagas, si no le estás haciendo daño a nadie.”
No sentirte culpable por volver a ti
Fabiola pasó 2025 en lo que ella llama un “correcorre”: ayudando a todo el mundo a su alrededor hasta quedarse sin energía. Su proceso de vuelta a sí misma empezó con algo tan simple como decir “hoy no quiero esto” sin necesitar justificarlo.
“No podemos sentirnos culpables por querer hacer algo, por querer volver a nosotras.”
Lo que me llevo de esta conversación
Cuáles son las inercias o rutinas que no me están haciendo sentir bien. Qué me pide mi cuerpo cambiar. No son preguntas nuevas, pero está bien volver a hacérnoslas.
Sobre visibilidad, Fabiola trabaja de forma muy orgánica: podcast propio (“Sé tú la protagonista”), web, redes, libros y apariciones en televisión cuando está en Puerto Rico. Y algo que me quedo especialmente: se ha desenganchado de la presión del engagement.
“No hago las redes sociales para tener un engagement. Sencillamente estoy ahí para dar un mensaje. Si cambio a una persona, ya me siento feliz. Si cambio a un millón, sería millonaria.”
Dónde encontrar a Fabiola Pérez Olalde:
- Web / podcast “Sé tú la protagonista”: fabiolaperezolalde.com
- Instagram: @fabiolaperezolalde
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María