Hace un tiempo di una charla de Pinterest en una comunidad de emprendedoras. Yo, que quería hacerlo superbien, lo metí todo: todo lo que sabía, todo lo que había aprendido gestionando cuentas, todos los trucos. Al terminar, una buena amiga que estaba entre el público me dijo, con todo su cariño, que se le había hecho larguísima.
Me quería morir. De verdazzzz.
Y tenía razón. Lo entendí de verdad en el episodio 209 de ¿Qué porras estoy haciendo?, hablando con Lidia Viso, consultora pedagógica con 17 años en el mundo de la formación. Si das formaciones, charlas, talleres o webinars (o tienes un curso grabado muerto de risa en una carpeta de Drive), esto es lo que me llevé de la conversación.
🎧 Escucha el episodio completo aquí: [reproductor del episodio 209]
¿Están muertos los cursos online?
No, según Lidia. Lo que ha muerto es el curso que confunde contenido con aprendizaje: volcar todo lo que sabes en unos vídeos no hace que la otra persona aprenda.
Se lo pregunté a lo bruto porque yo tengo mi sesgo. Como buena habitante del barrio digital, en 2020 creé mi propio curso, en pleno boom de la pandemia. ¿Sabes qué recuerdo de aquella época? Mi primera devolución. (Sobreviví, gracias.)
Años después me saltó un anuncio de alguien que contaba cuánto facturaba con sus cursos. Lo mejor fue su sinceridad: había creado 32 cursos para que le funcionaran 8, y para ganar 100.000 € al mes invertía 32.000 € en publicidad. Ahí se me pasaron de golpe las ganas de ingresos pasivos.
Lidia lo explica mejor que yo: ese modelo de grabar todo lo que sabes y ponerle un lanzamiento potente funcionó para unos pocos, y nos creímos que valía para todo. Hoy la información está en Google, en YouTube y en la IA. Lo que no está es el orden, la experiencia y el criterio. Eso es lo que hace que una formación valga la pena.
“Toda esa información ya está, pero no está organizada, no está la experiencia, no está el criterio. Eso no te lo va a dar la IA, no te lo va a dar Google, no te lo va a dar YouTube.”
¿Por qué añadir más contenido no añade valor a tu formación?
Porque demasiado contenido confunde. Según Lidia, el exceso de contenido es el problema que encuentra en casi todas las formaciones que revisa, y muchas veces nace de la inseguridad.
Metemos de más para que nadie piense que sabemos poco, o para justificar el precio. Exactamente lo que hice yo en mi charla. El resultado es justo el contrario: la gente desconecta, se pone en modo avión y aprovecha para planchar mientras tú hablas.
“La gente cree que añadir contenido es añadir valor, y no es verdad. Y mucho menos hoy.”
Lidia propone otra forma de pensarlo: un curso tiene que estar diseñado para que avances, no para que acumules. Y hay que tener en cuenta cómo aprende una persona adulta que tiene casa, trabajo, hijos y una vida. Tres horas seguidas escuchándote durante diez semanas no es realista.
También desmonta otra idea que nos han vendido: si no terminas un curso, no es que te falte disciplina. Muchas veces es que el curso no está bien diseñado. La responsabilidad es compartida entre quien aprende y quien forma.
Cómo preparar una formación o una charla que mantenga la atención
La estructura que propone Lidia tiene cuatro piezas: un buen arranque, bloques cortos con ejemplos, un ejercicio cuando cae la atención y un cierre que lleve a la acción. Ojo, ella insiste en que cada formación hay que mirarla con lupa, pero como punto de partida funciona.
- Un arranque que hable de quien te escucha, no de ti. Los primeros cinco o diez minutos deciden si la gente se queda. En vez de empezar con “vamos a ver esto y lo otro”, empieza con una activación que conecte con su situación: “¿te ha pasado alguna vez…?”.
- Bloques de contenido de unos 20 minutos, con ejemplos. Los ejemplos son lo que más valoran las personas, porque es cuando dicen “ah, ahora lo entiendo”. Si además pueden aplicar algo pequeño, mejor.
- Un ejercicio práctico hacia el minuto 40 o 45. Ahí es cuando las cámaras se apagan y aparecen los silencios. Un ejercicio sobre lo que ya habéis visto, individual o por parejas, sin grandes historias.
- Un cierre que invite a hacer algo en los diez o quince minutos siguientes. No “mañana cuando tenga un rato”, que ya sabemos que no llega.
Y una pregunta antes de todo esto: ¿qué quieres que la gente se lleve? Ahora, cuando preparo una charla de Pinterest, ya no pretendo que salgan expertas. Quiero que entiendan cómo funciona y qué puede hacer por su negocio. Con eso me conformo. Y la charla respira (y yo más, jajaja).
¿Hay que ser una showwoman para que una formación funcione?
No. Lo que sostiene una charla o una formación no es tu carisma ni tu energía: es cómo está diseñada. Y eso es una buena noticia, porque hay días en los que duermes tres horas.
A mí me pasaba en algunas comunidades: la persona que formaba estaba todo el rato con el “venga, chicas, ¿quién participa?”, y en vez de animarme me encogía. Lidia lo tiene claro: confundimos mantener la atención con convertirnos en animadoras. Eso agota a quien forma, que acaba remando sola, y no se sostiene en el tiempo.
La alternativa es lo que ella llama la arquitectura interna de la sesión. Si el diseño está bien hecho, la formación se sostiene sola, tengas el día que tengas. En presencial un buen carisma puede tapar un mal diseño; en online, no.
“Si has creado esa formación con un buen diseño, con una buena estructura, da igual que un día duermas tres horas. No se va a sostener por tu propia energía, se va a sostener por el diseño.”
¿Qué aporta una formación si la IA ya lo explica todo?
El criterio. La IA te da la explicación, pero no te dice qué es importante, en qué orden contarlo ni cómo encaja en tu caso.
Lidia lo resume así: no se paga solo por explicar, se paga por todo lo que hay alrededor de esa explicación. Qué va primero, qué sobra, cómo leer al grupo cuando alguien desconecta, el ritmo. Esa lectura es humana y se aprende practicando.
Es algo que llevo todo este año repitiendo con la comunicación: la información está en todas partes, el criterio no.
Preguntas frecuentes sobre cómo preparar una formación
¿Cuánto debe durar cada bloque de una formación?
Como punto de partida, unos 20 minutos por bloque de contenido, según Lidia Viso. Puede llegar a 45 minutos según la sesión y su objetivo, pero conviene alternar contenido, ejemplos y práctica.
¿Es lo mismo preparar una formación online que una presencial?
No. Como dice Lidia, cambiar de modalidad no es cambiar de pantalla, es cambiar de diseño. En online compites con Instagram, el correo y la lista de la compra, así que la estructura pesa todavía más.
¿Cómo hago que un curso grabado funcione?
Con piezas cortas y una sola acción por lección, para que la persona sepa siempre en qué punto está y para qué. En un curso grabado nadie puede preguntarte al terminar, así que la estructura tiene que hacer ese trabajo.
Lo que me llevo de esta conversación
Que más contenido no es más valor, ni en una formación ni en una charla (ni, ya puestas, en un post). Ahora, antes de preparar cualquier sesión, me pregunto primero qué quiero que la gente se lleve, y recorto todo lo que no sirve para eso. Y me quedo con una idea que me quita mucha presión: no tengo que ser una showwoman. Tengo que diseñar bien.
Escucha la conversación completa con Lidia
En el episodio 209 hablamos de si los cursos online están muertos, de la diferencia entre formar en directo y en grabado, de la IA y del criterio, y de cómo Lidia está creciendo sin publicidad, apoyándose en alianzas con otras profesionales. Esos últimos minutos son una minimasterclass de estrategia.
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📍 Dónde encontrar a Lidia
- Instagram: @lidia_viso
- Web: lidiaviso.com
- DinamiZa, su programa para diseñar y dinamizar formaciones
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Si das formaciones, charlas o talleres, Lidia tiene una clase gratuita en directo, «De aburrida a inolvidable». En ella rediseña en tiempo real una sesión de formación de una clienta, para que veas el antes y el después. La próxima es el miércoles 21 de octubre, y hay otra el 11 de noviembre.
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María
María Salto es consultora de comunicación estratégica y fundadora de Salto en Digital y Agencia Pineando. Presenta el podcast ¿Qué porras estoy haciendo?, con más de 200 episodios.


